Esta semana hemos estado bajo mínimos en nuestra clase. Muchos/as compañeros/as se han puesto enfermitos/as y no han podido venir, por lo que durante toda la semana hemos sido muy poquitos.
Desde aquí les deseamos que se recuperen cuanto antes y que puedan volver con muchas ganas de jugar y de aprender un montón. ¡Os extrañamos!
Por esta razón no hemos avanzado mucho para poder esperarlos, así que nos hemos dedicado a afianzar cosas, hacer otras que teníamos atrasadas o pendientes y, sobre todo, ¡a jugar!
Comenzamos por los encargados de esta semana:
Siguiendo con nuestro proyecto, comenzamos a trabajar los canguros. Sabemos que son marsupiales que llevan a sus bebés en bolsas en la barriguita y que se desplazan dando grandes saltos. Así que... ¿qué mejor manera que comprobar cuánto pueden saltar? Hemos jugado con unos canguros saltarines. Cada uno tenía una marca determinada del salto que era capaz de dar. Con "pequeños tronquitos" como ellos les llaman, quisimos comparar saltos para saber qué canguro saltaba más. Practicamos, de este modo, el conteo y la comparación de cantidades.
Después descubrimos el equidna.
Primero, contamos el cuento de "Si yo tuviera una púa" que, aunque habla de un erizo, nos sirvió para hablar de las púas y tratar el tema de la asertividad. Os lo dejo por aquí por si lo queréis ver en casita. Es un cuento rimado PRECIOSO.
Pero... volvamos al EQUIDNA.
¡Qué nombre tan difícil!
"Se parece a un erizo", "es que es un erizo" decían... Pues no, es un equidna y vive en... Australia, ¡cómo no!
Su cuerpo está cubierto de púas y tiene una nariz taaaan grande como un dedo con una uña.
Para comenzar, presentamos su imagen en grande y, ellos mismos, debían escoger un número sin mirar, se lo colocaban y, partiendo de éste, debían ponerle las púas correspondientes. Trabajamos aquí la correspondencia grafía-cantidad y también la motricidad fina al manejar las pinzas.
Después, hicimos nuestro propio equidna.
Utilizamos plastilina, que tuvimos que aplastar muy muy bien con nuestros deditos, que cada vez están más fuertes y ágiles. Por último, le colocamos una cosita sorpresa en forma de púas... ¿qué podrá ser lo que le colocamos? Ya se verá...
Como esta semana fuimos poquitos, hemos aprovechado para hacer cosas pendientes o que teníamos atrasadas y, de esta manera, ponernos al día.
También tuvimos tiempo para jugar con nuestros nombres. Los pudimos formar con tapones que tenían nuestras letras escritas, solamente teníamos que intentar seguir el orden correcto. Así, aparte de trabajar nuestro nombre, también trabajamos la correspondencia y copia de modelos dados, potenciando la atención.
Y... ¿sabéis qué? ¡Fuimos detectives de letras!
Sabemos que los detectives buscan cosas con lupas, para que nada se les pase por alto. Pues... teníamos unas tarjetas con unas letras que no se veían nada, pero nada, bien, porque encima tenían muchísimos garabatos rojos.
Pero, teníamos una lupa mágica de detectives. Era una lupa de color rojo. ¡Sí, sí, se veía todo rojo con ella!
Gracias a esta lupa mágica podíamos "neutralizar" esos garabatos malignos y dejar al descubierto las letras. Ya solo faltaba encontrar y reconocer la nuestra.
¡Estábamos súper atentos para poder localizarla!
Y, finalmente, ¡LO CONSEGUIMOS!
Misión cumplida.
Como recordaréis, la semana pasada plantamos lentejas en algodón. Pues no, no se nos da nada mal eso de ser agricultores. Cuando llegamos esta semana, ¡ya habían crecido un montón!
Los compañeros/as que faltaban por plantar las suyas, ya lo hicieron.
Cada día comprobamos cómo van creciendo. Diferenciamos claramente sus partes: la raíz, por donde se alimentan y pueden crecer; el tallo, del que saldrán hojas, flores o frutos...
Y claro, como estaban tan grandes, tuvimos que trasplantarlas.
Sabemos que las plantas se alimentan de tierra, agua y sol. Por lo que les hicimos una cama de tierra. La verdad es que este paso ¡nos encantó! Decidimos utilizar vasos transparentes para poder ver cómo van creciendo sus raíces.
Después, colocamos las plantas con cuidado (porque cada uno tiene un montón de ellas). Y, por último, les echamos un poquito más de tierra.
Ahora tenemos que ser muy responsables y regarlas cada día, que no queremos que pasen sed y se nos vayan a secar.
Los/as compañeros/as que no habéis podido venir no os preocupéis, vuestras plantitas están enoooormes y esperando que las trasplantéis vosotros/as.
Como hemos dicho al principio, esta semana también ¡hemos jugado un montón! Tanto en pequeño grupo como en gran grupo.
Por último, pero no menos importante, hoy hemos hecho una "mini excursión" hasta la entrada del cole, porque nos han colocado una cosa nueva. Estuvimos observándola detenidamente: es verde y roja, tiene una luz que parpadea, un corazón dibujado y el número 061...
¿Qué será eso? Es un desfibrilador.
¿Para qué servirá? Pues... sirve para ayudar a un órgano del cuerpo cuando deja de funcionar.
y aquí va una preguntita para el próximo día: ¿a qué órgano del cuerpo ayuda ese aparato? (Pueden traer la respuesta en un dibujo, en una foto, escrita... como mejor os venga a vosotros/as).
Y hasta aquí nuestra semana.
Esperamos que la siguiente podamos ser muchos más y disfrutar de todo lo que tenemos preparado, que viene cargada de fiestas, sorpresas y mucho aprendizaje.
Un saludo y que paséis muy buena semana.
(Y a los enfermitos/as, os deseo una buena recuperación para que podáis venir prontito, que os echamos de menos).
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